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Comunicado de AUDHI


A la opinión pública


Desde la Comisión Directiva de AUDHI queremos expresar algunas consideraciones sobre los cambios curriculares en la enseñanza de la Historia impulsados por la ANEP para los nuevos ciclos de formación media y formación docente. La propuesta curricular que se dio a conocer en estos días nos plantea varias interrogantes y zonas de preocupación por las decisiones adoptadas sobre los contenidos históricos.



El primero, es el recorte de aspectos teórico-metodológicos que, aunque son enunciados, no parecen incorporarse en el desarrollo de los contenidos ni en las orientaciones bibliográficas de los programas. La Historia disciplina supone dar cuenta de los resultados de investigación en relación a un campo de estudios, sigue una metodología de trabajo rigurosa, que debe cumplir con diversas etapas y que en forma constante se testea entre pares. También preocupa la ausencia de contenidos, la invisibilización de sujetos históricos o el recorte de elementos clave de los contextos históricos como, por ejemplo, la omisión de referencias a la trata de personas esclavizadas o la participación de la población afrodescendiente en la historia política, económica, social y cultural del país.


En segundo lugar, el campo historiográfico se encuentra en permanente actualización, en Uruguay, en la región, en el mundo, y todos quienes nos dedicamos a la investigación y a la docencia sabemos cuáles son los criterios que debe seguir una bibliografía en un programa. En ese sentido observamos con preocupación la falta de actualización de la bibliografía sugerida en los distintos programas, tanto por la ausencia de historiadores ampliamente reconocidos a nivel mundial, como de la historiografía regional o uruguaya, donde no aparecen las contribuciones fundamentales o los trabajos más recientes en los campos históricos investigados. Otro elemento a subrayar muy especialmente es la confusión entre Historia, memoria y testimonio. Hay obras que por su valor testimonial pueden convertirse en fuente de conocimiento y pueden ser objeto de análisis en el aula, siempre que se explique su naturaleza y cómo fueron realizadas. Existen variadas formas de conocimiento del pasado en circulación, el estudiante debería contar con las herramientas para reconocerlas y diferenciar aquel saber construido de acuerdo con las reglas de la disciplina académica.


En tercer lugar, el desarrollo de la historia académica se construye a partir de estándares de la más alta rigurosidad, respetando todos los puntos de vista y buscando la confrontación de argumentos. Pensar un programa implica una actualización bibliográfica y conceptual permanente. La Historia es una disciplina acumulativa, en la que las interpretaciones se pueden modificar e historizar, el análisis de los fenómenos históricos se renueva porque cambia el modo en que se problematizan los temas. También los historiadores acompañan los procesos históricos que viven sus sociedades y analizan los fenómenos pasados desde el presente. La atribución de intencionalidades, la presentación de los acontecimientos como la "verdad histórica" parten de un desconocimiento total de las bases de la disciplina, que busca comprender y no juzgar.


Desde hace mucho tiempo, historiadores junto a docentes de educación terciaria, media y primaria trabajan para integrar la enseñanza de la historia con la producción historiográfica local, regional y global. Más que cortar de raíz un proceso colectivo de diálogo entre historiadores y docentes, es necesario profundizarlo. El quehacer del historiador alimenta las prácticas docentes en todos los niveles y viceversa. Además, deben fortalecerse aún más los conocimientos específicos de la disciplina. De lo contrario, el docente terminaría convirtiéndose en un mero repetidor de contenidos sin capacidad de actualizarse o de innovar en el aula. Los cambios en los modos de hacer historia, los nuevos objetos de estudio y el uso de nuevas fuentes para el conocimiento se han ampliado considerablemente y todo ello tiene una derivación en el trabajo del aula en todos los niveles. Por eso, la didáctica de la historia se renueva constantemente.


Por último, AUDHI respalda a sus asociados que, con metodologías de abordaje distintas, enfoques variados y áreas de estudio muy amplias, defienden el oficio, cultivan el campo, trabajan colectivamente y muestran preocupación por construir conocimiento de calidad, base de cualquier transformación educativa.


Comisión Directiva de la Asociación Uruguaya de Historiadores (Audhi)


Ana Frega, Nicolás Duffau, Mónica Maronna, María Eugenia Jung y Mauricio Bruno